DISCURSO DEL MINISTRO EN LA CONFERENCIA OSCE SOBRE LUCHA CONTRA LA DISCRIMINACIÓN Y PROMOCIÓN DEL RESPETO Y ENTENDIMIENTO MUTUOS.

Bucarest, 7 de junio de 2007

Presidente de Rumania, ministros, autoridades, embajadoras y embajadores, señoras y señores.

Como Presidente en ejercicio de la Organización para la Seguridad y Cooperación en Europa es una satisfacción y un honor dirigirme a todos ustedes en Bucarest en el marco de la Conferencia de Alto Nivel sobre la Lucha contra la Discriminación y sobre la Promoción del Respeto mutuo y el Entendimiento. Y más aún, cuando el objetivo de la conferencia está estrechamente vinculado a una de las prioridades de la Presidencia española y constituye un verdadero programa para los países de la organización y las sociedades abiertas y multiculturales del siglo XXI.

El Danubio y los Cárpatos, que han modelado la vida de este país, son testigos de la historia europea y lo serán también del futuro de sociedades estructuradas y plurales. Este noble objetivo nos exige combatir la discriminación y la ausencia de respeto desde el origen, así como analizar sus causas y adoptar compromisos y medidas eficaces para atenuar sus efectos.

Para ganar un futuro de paz, democracia y desarrollo tenemos que comprometernos con la erradicación de las expresiones y actitudes que desprecian o ignoran la dignidad del otro, pues este es el inicio de una espiral de degradación, donde se atropellan los derechos humanos. Podemos invertir estas tendencias y resolver episodios que dificultan la evolución armónica de sociedades libres de prejuicios y estereotipos.

La amplitud del horizonte de la sociedad del conocimiento y la diversidad global dependen de la eficacia de los mecanismos de control y condena de hechos que erosionan la dignidad y la igualdad humanas.

Esta Conferencia es el resultado del mandato del Consejo Ministerial de Bruselas y el seguimiento de la Conferencia de Córdoba-2005, sobre Antisemitismo y Otras Formas de Intolerancia. En los últimos cinco años, la OSCE ha profundizado en su dimensión humana y se sitúa entre las instituciones multilaterales con mayor resolución e implantación de medidas y actuaciones en materia de respeto, tolerancia y no discriminación.

La proliferación de reuniones para abordar mecanismos de entendimiento y la promoción de valores comunes son la respuesta institucional y de la sociedad civil para atenuar la persistencia de miedos, discriminaciones y fobias. La erradicación de estas actitudes allana el camino a nuestra seguridad colectiva y ensancha los cauces de cooperación. La Declaración de Córdoba recoge que  "los actos de intolerancia y discriminación suponen una amenaza (.) para la seguridad global en el ámbito de la OSCE".

Las alteraciones de la convivencia, las agresiones a los derechos humanos y el escaso respeto a la legalidad internacional originan escenas que inciden de manera directa en nuestra seguridad. Como he señalado en diversas ocasiones, las dimensiones OSCE se enfrentan a nuevos y viejos desafíos, al tiempo que están cada día más interrelacionadas y determinan nuestro sistema de vida. 

Señoras y señores.

No es la primera vez que la OSCE reflexiona y analiza en Bucarest las manifestaciones de intolerancia y discriminación. Hace seis años, se reunió en esta ciudad el consejo Ministerial y adoptó la Decisión número 5. En ella se hace un llamamiento a instituciones y Estados "para que presten cada vez mayor atención a las manifestaciones de nacionalismo agresivo, chauvinismo, xenofobia, antisemitismo y extremismo violento, para contrarrestar la intolerancia y la discriminación basadas en el origen racial o étnico o en las opiniones políticas o religiosas, y para fomentar el respeto por el imperio de la ley, los valores democráticos y las libertades fundamentales, incluyendo la libertad de expresión, pensamiento, conciencia, religión o creencia".

La concreción de medidas y su seguimiento, así como el compromiso político y diplomático en favor de la tolerancia, el respeto mutuo y el entendimiento, son los objetivos de la Conferencia de Bucarest; ciudad que ha unido su nombre al de la convivencia y la paz. La fuerza del derecho y la convicción política son los instrumentos adecuados para segar los brotes xenófobos y de antisemitismo y limpiar los resquicios de un cáncer que no puede alojarse en el corazón de las ciudades europeas y el espacio OSCE.    

Afortunadamente, la comunidad internacional y el sistema de Naciones Unidas cuentan también con instrumentos para paliar los déficits en las relaciones multiculturales. La Alianza de Civilizaciones es una iniciativa encaminada a superar las fracturas de la convivencia de una sociedad global, diversa e interdependiente, y un camino para formular un "contrato global" por la interculturalidad.    

El sentido de la dimensión humana de la OSCE explora la salud de nuestras sociedades, establece su diagnóstico e instrumenta un seguimiento permanente. A lo largo de las sesiones de esta Conferencia conoceremos con detalle el mapa de tendencias y medidas para suprimir el racismo, la xenofobia u otras formas de intolerancia, incluidas las religiosas, como es el antisemitismo.

Es el momento de armonizar aún más la legislación de los Estados OSCE y de optimizar la eficacia normativa y de seguridad para perseguir con rigor la discriminación y los crímenes de odio. Debemos conocer con qué eficacia se aplica en la región y cuál es la respuesta de las autoridades competentes frente a estos delitos. Es hora de analizar la responsabilidad de los líderes políticos, religiosos y mediáticos en el espacio público.

Sus liderazgos conforman corrientes y estados de opinión que no deben alentar tensiones, fanatismos e intransigencias opuestos a la convivencia y la diversidad. Debemos ser críticos y no justificar, en ningún caso, la retórica en la que se escudan el odio y la violencia.

Una vez mas quiero rechazar con la mayor firmeza las inaceptables declaraciones del Presidente de Irán a propósito de la destrucción de Israel.

Las voces que enriquecen la diversidad no pueden ahogarse en la afonía del ruido de la desinformación, el conformismo y la simplificación. El rechazo rotundo de la ciudadanía, los Estados y los organismos multilaterales, como la OSCE, son un revulsivo necesario para remover los obstáculos y afrontar con pragmatismo esta rémora que enturbia y perturba nuestra convivencia.    

La educación es un medio eficaz a medio y largo plazo; de ahí la importancia de los colectivos educativos y de los contenidos de los libros de texto. Éstos deben reflejar una realidad inclusiva de sociedades y culturas, con mayor precisión y objetividad para poner fin a prejuicios y visiones sesgadas sobre comunidades o creencias.

Esta Conferencia es el ámbito adecuado para debatir y analizar estas cuestiones, así como para subrayar las buenas prácticas y los vacíos de aplicación normativa. En este sentido, resulta indispensable la continuidad de las recomendaciones y la revalorización del acerbo de foros anteriores, lo que nos exigirá centrarnos en su aplicación y eficacia en el espacio OSCE.

Señoras y señores.

Desde el convencimiento de que es posible un modelo de convivencia intercultural que armonice identidades y diversidad con derechos individuales e inalienables, tenemos que profundizar en las garantías de los derechos sociales y culturales. En esta tarea está centrada la dimensión humana de la OSCE que necesita de las aportaciones y compromisos de los Estados miembros y de las sociedades civiles. Su convergencia otorgará legitimidad a las decisiones y acciones que emanen de esta conferencia y del compromiso de Estados y gobiernos.  

Es intolerable que en pleno siglo XXI existan aún comunidades que vivan bajo el yugo del racismo, las fobias o la discriminación. La Conferencia de Alto Nivel sobre la Lucha contra la Discriminación y sobre la Promoción del Respeto mutuo y el Entendimiento de OSCE va a suponer un salto hacia delante en el control de expresiones racistas contra romaníes o sintis, o de fobias dirigidas a judíos, musulmanes, cristianos o a ciudadanos de otras creencias religiosas.

Tenemos que abordar enfoques comunes para el tratamiento de las manifestaciones de intolerancia y discriminación como son: la legislación, la aplicación de la ley, la recopilación de datos, la educación, el diálogo intercultural e interreligioso, o los discursos oficiales e informativos de carácter xenófobo o discriminatorio.

Los rebrotes de antisemitismo, incluidos los aparecidos en soportes tecnológicos, suponen una hostilidad a la convivencia y siembran el odio en sectores extremistas. La OSCE es firme, no titubea, persigue y condena enérgicamente las agresiones que representan la difusión de discursos antisemitas y la de aquellos que relativizan o niegan veladamente el holocausto.

Musulmanes y cristianos tampoco escapan a los recelos y a la las aversiones irracionales y obsesivas. Se encuentran entre los damnificados por actos de violencia contra las personas y contra sus bienes, sufren amenazas verbales y conductas violentas, y perciben las amenazas de la literatura y los discursos xenófobos.

En lo que se refiere en particular a los actos de discriminación e intolerancia contra las comunidades musulmanas, quiero recordar que serán abordados con profundidad en la Conferencia que sobre este tema, y en el marco de la OSCE, se celebrará en Córdoba el próximo 1 de septiembre.

Señoras y señores.

El Plan de Acción OSCE sobre romaníes y sinti persigue la supresión del racismo y la discriminación contra estas comunidades e incide en la mejora de su situación en sanidad, educación, empleo, vivienda, así como en su participación política y en la sociedad civil.

Este Plan es un instrumento en manos de los Estados participantes en su lucha contra el racismo, la xenofobia y la discriminación.

Sin duda, esta conferencia es la muestra del compromiso de la OSCE en la promoción de la libertad de pensamiento, de conciencia, religión o de creencias. Es un estímulo para la acción decidida en favor del respeto, el entendimiento mutuo y el diálogo interétnico, transcultural e interreligioso. Es la reafirmación de un frente común contra el racismo, la discriminación y las xenofobias, y una espléndida ocasión para afianzar nuestros avances en estas materias.

Nuestro compromiso común debe extenderse no sólo a la esfera de lo público, sino también de lo publicado. Los soportes periodísticos o los que nos brindan las tecnologías de la información y la comunicación tienen que rehuir del lenguaje violento adscrito a los discursos del miedo y las fobias, de la provocación y el rumor. La realidad mediática puede transformarse en un ejercicio de responsabilidad cívica y preventiva, alejado de la ominosa propagación de percepciones deformadas o fanatismos revestidos de supuestas ideologías o creencias.  

La libertad de expresión y el pluralismo informativo son derechos irrenunciables que se ven afectados por el turbulento tránsito de los medios de comunicación a la globalización y por sus lesiones a la dignidad humana.

Los desafíos que se platean en esta conferencia OSCE son compartidos por las sociedades civiles de los 56 Estados, como se desprende de la reunión preparatoria de sus representantes desarrollada en la jornada de ayer en esta sede parlamentaria. Sus aportaciones y recomendaciones serán recogidas e incorporadas a los trabajos de la Organización.

Los compromisos adquiridos por la OSCE en las conferencias de los últimos años, por la OIDDH, el Representante para la Libertad de Medios de Comunicación, el Alto Comisionado para las Minorías Nacionales y por la Asamblea Parlamentaria, apoyan los esfuerzos de los Estados participantes en la promoción de la tolerancia, así como en la lucha contra el racismo, la xenofobia y la discriminación.

Las contribuciones de esta Conferencia en materia de seguridad, educación, juventud o medios de comunicación enriquecen el panorama de nuestra cooperación y convivencia, al tiempo que despejan el camino para el avance de la Alianza de Civilizaciones. Esta iniciativa de Naciones Uºnidas actualiza el estado de las relaciones entre las sociedades contemporáneas, así como sus cosmovisiones y percepciones recíprocas. 

Los resultados de esta Conferencia se presentarán en la Reunión de Aplicación de la Dimensión Humana de Varsovia, entre el 24 de septiembre y el 5 de octubre. De igual manera, les invito a participar en la conferencia de Córdoba sobre "Los retos de la islamofobia", los próximos 9 y 10 de octubre.

Señor Presidente, ministros, autoridades, embajadores, señoras y señores, nuestros esfuerzos en favor del respeto y la convivencia no caen en saco roto, sino que miran al futuro. Como afirmó el filósofo español José Ortega y Gasset, "todo es resultado de un esfuerzo. Sólo se aguanta una civilización si muchos aportan su colaboración al esfuerzo".

Muchas gracias.